EL GRAN PODER DELA TECNOLOGIA

La fuerza más destructiva de la tecnología: los usuarios

Al margen de los competidores, compañías como BlackBerry, Dell y Microsoft enfrentaron el escrutinio del mercado y debieron enfrentar drásticas transformaciones
En Silicon Valley, la mayoría señalaría a una de estas tecnologías: los teléfonos inteligentes, las redes sociales, "la nube", las plataformas de aplicaciones o algún otro término inescrutable.
Sin embargo, la fuerza más destructiva, impredecible y volátil en la industria tecnológica está más cerca de lo que cree: somos usted y yo, y todos los que conocemos.
Hasta hace pocos años, la mayoría de nosotros no teníamos ni voz ni voto en las tecnologías que usábamos todos los días. Los aparatos eran entregados a uno desde lejos, elegidos por personas anónimas en oficinas anónimas y según criterios que uno no comprendía. Si uno iba a comprar un teléfono celular, le presentaban una selección de dispositivos que fueron aprobados por su operador móvil, y estos venían bloqueados para que el usuario no descargara aplicaciones que entraran en conflicto con los planes de negocios del operador. En su sala, uno tenía un decodificador entregado por el proveedor de cable, y si el sistema de video "a la carta" de este no ofrecía su programa favorito, había que encontrar un nuevo programa favorito.
En la cumbre de la cadena alimenticia estaba su jefe, o más concretamente, el director de informática de su empresa. La mayoría de los dispositivos tecnológicos del mundo eran comprados para uso corporativo, y los empleados de informática tomaban decisiones en base a la seguridad y el precio en lugar la facilidad de uso. Las empresas tecnológicas que satisfacían las preferencias de los directores de informática tendían a prosperar. Es por eso que, le gustara o no, la computadora de su oficina era fabricada por Dell, operaba Windows y Office, y el teléfono que su empresa le ofrecía era un BlackBerry.

REVOLUCINES TECNOLOGICAS
Después, casi de la noche a la mañana, una serie de revoluciones tecnológicas y de marketing -como Internet de banda ancha por todas partes y el atractivo de dispositivos de consumo como el iPhone- transformó completamente el mercado para la tecnología. En los últimos años nosotros, los usuarios, por primera vez hemos tenido la capacidad de elegir la tecnología que queremos usar en casa, en nuestras redes inalámbricas, y, lo que es crucial, también en la oficina.
Solo hace unos años, los ejecutivos de BlackBerry prometían que sus dispositivos le ganarían a sus rivales ya que BlackBerry estaba muy por delante en "sincronía con los directores de informática". Pero los atribulados ejecutivos no habían considerado que los directores de informática podrían perder su poder. A medida que los empleados comenzaron a exigir la libertad para utilizar los teléfonos, tabletas y aplicaciones que tenían en casa, las corporaciones más avanzadas encontraron formas de permitir la entrada de toda una nueva serie de tecnologías a sus redes.
Ahora uno puede usar un iPhone en lugar de un BlackBerry, un iPad en lugar de una computadora Dell y Google Docs en lugar de Word. Al final de cuentas, la sincronía con el director de informática no le ayudó ni un poquito a BlackBerry.
La caída de BlackBerry y las los aprietos en los que se han visto Dell y Microsoft. ofrecen una lección para cualquier firma que intente entrar al mercado de la tecnología empresarial. Indica que incluso si uno quiere vender tecnología a los directores de informática, no puede olvidar a los empleados, la que gente que efectivamente utiliza los aparatos
"Es una lección increíble sobre lo que sucede cuando un conjunto de compradores implementa una tecnología para otro conjunto de usuarios, sin cuidado o sensibilidad de lo que los usuarios necesitarán para hacer su trabajo", apunta Aaron Levie, presidente ejecutivo de Box, una de las empresas jóvenes más prometedoras de Silicon Valley.

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